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Mostrando las entradas con la etiqueta justicia

La vida sin amor

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La vida sin justicia y sin amor... te hace duro. La inteligencia sin amor... te hace cruel. La amabilidad sin amor... te hace hipócrita. La fe sin amor... te hace fanático. El deber sin amor... te hace distante. La cultura sin amor... te hace distante. El orden sin amor... te hace complicado. La agudeza sin amor... te hace arrogante. El honor sin amor... te hace arrogante. El apostolado sin amor... te hace extraño. La amistad sin amor... te hace interesado. El poseer sin amor... te hace avaricioso. La responsabilidad sin amor... te hace implacable. El trabajo sin amor... te hace esclavo. La ambición sin amor... te hace injusto. Algunos piensan que el dolor sólo se combate con la medicina. Sin embargo, hay dolores que se curan con el amor. Les hablo Yohan Cala Facebook  -  Instagram  -  Youtube

¿Dónde están las manos de Dios?

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  Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios? Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus derechos, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios? Cuando contemplo a esa anciana olvidada, cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios? Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor; cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios? Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcoho...

Un nudo en la sábana

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En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo tiempo posible. Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños. Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacia un nudo en la pun...